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Arquitectura e Interiorismo

Casa Cerrada de Derecho

residencial · Lomas Anáhuac, Estado de México

La casa se desarrolla a partir de una condición topográfica determinante: el terreno se encuentra aproximadamente dos niveles por debajo de la banqueta, y el proyecto utiliza esa pendiente como principio de organización en lugar de imponer un volumen ajeno a ella.

Casa Cerrada de Derecho, arquitectura escalonada en Lomas Anáhuac con estereotomia
Casa Cerrada de Derecho · estereotomia
Proyecto
Casa Cerrada de Derecho
Tipología
Residencial
Disciplina
Arquitectura
Materiales
Tabique aparente, aplanado blanco, cancelerías de vidrio
Ubicación
Lomas Anáhuac, Estado de México
Arquitectos
estereotomia
Fotógrafo
adelavega

El proyecto

La pendiente como principio de organización

La casa se desarrolla a partir de una condición topográfica determinante: el terreno se encuentra aproximadamente dos niveles por debajo de la banqueta. En lugar de imponer un volumen ajeno a esta diferencia de altura, el proyecto utiliza la pendiente como principio de organización, haciendo que la arquitectura se deslice visual y espacialmente hacia la parte baja del predio. Desde el acceso, la secuencia descendente descubre gradualmente los distintos niveles de la vivienda y conduce la mirada hacia el jardín.

La disposición escalonada articula las áreas privadas, sociales y de servicio alrededor de vacíos, dobles alturas y transparencias. La estructura acompaña esta organización mediante planos horizontales, voladizos y grandes cancelerías que aligeran el volumen y permiten leer simultáneamente varios niveles. El paño vertical de tabique aparente funciona como elemento de continuidad y referencia, vinculando los espacios interiores y definiendo la composición de las fachadas.

La sala de doble altura constituye el núcleo espacial de la casa. Su escala y apertura establecen una relación directa con el gran jardín posterior, incorporándolo como prolongación visual de las áreas interiores. Al fondo del terreno, cinco fresnos forman un remate vegetal que proporciona privacidad frente a la avenida posterior, filtra las vistas y construye un límite natural que cambia con la luz y las estaciones.

Aunque sala y comedor son contiguos, sus visuales hacia el jardín fueron controladas mediante la posición de muros, vanos, cancelerías y elementos estructurales. Cada espacio establece así una relación distinta con el exterior: la sala privilegia una vista amplia y profunda, reforzada por la doble altura, mientras el comedor enmarca un fragmento más contenido del paisaje. Esta diferenciación permite que los espacios mantengan identidad propia sin perder continuidad ni comunicación.

La materialidad contrasta muros de tabique aparente, que aportan calidez, textura y escala, con superficies de aplanado blanco que reflejan la luz natural y enfatizan la claridad de los volúmenes. El cristal integra interiores y jardín, mientras la estructura y los planos opacos regulan la privacidad y orientan las vistas. El resultado es una casa que responde a la topografía mediante una arquitectura abierta y estratificada, concebida como una sucesión de recorridos, alturas y encuadres hacia el paisaje.