Restaurantes
Harakiri
speakeasy · club privado
Un espacio de carácter íntimo en el que la luz, la materialidad y la escala construyen una experiencia envolvente.

- Tipología
- Restaurante · Speakeasy · Club Privado
- Disciplina
- Arquitectura · interiorismo
- Arquitectos · Equipo
- estereotomia
- Ubicación
- Lomas de Chapultepec, CDMX
- Chef
- José Miguel Domínguez Arzac
- Fotógrafo
- Jaime Navarro Soto
El proyecto
Una atmósfera definida por el detalle.
Tras el muro de lockers de empleados, aparentemente ordinario, se esconde el primer ritual de acceso: una clave secreta que activa un mecanismo silencioso, desplazando la fachada metálica para revelar un umbral que no todos conocen.
Tras el muro de lockers de empleados, aparentemente ordinario, se esconde el primer ritual de acceso: una clave secreta que activa un mecanismo silencioso, desplazando la fachada metálica para revelar un umbral que no todos conocen. Es el gesto fundacional de HARAKIRI —honor, disciplina y transformación— traducido a arquitectura de acceso restringido.
Al cruzar el umbral, el espacio se contrae y se intensifica. Paneles acústicos inclinados en madera tallada envuelven el perímetro, absorbiendo el ruido y dictando el ritmo visual del recinto con su textura repetitiva, casi textil. Un mueble perimetral orgánico serpentea a lo largo de los muros, generando asientos continuos que abrazan mesas circulares de acero natural sobre bases cónicas. Frente a este mueble, un muro de remate vertical en cristal inteligente duplica ópticamente el espacio, multiplicando reflejos y proyectando, de piso a techo, imágenes de eventos deportivos, arte y contenido visual curado, todo sincronizado con la atmósfera sonora que construye el DJ en vivo.
En el centro de gravedad del lugar, la barra —tallada en piedra con alto contenido de acero— concentra la luz en un brillo espectacular, su corte orgánico aprovechando cada centímetro de un espacio reducido para generar, paradójicamente, una sensación de amplitud y fluidez.
HARAKIRI no es solo un bar oculto: es una secuencia coreografiada de descubrimiento, material y reflejo, donde el secreto de entrada se convierte en la primera capa de una experiencia diseñada para expandirse visual y sensorialmente mucho más allá de sus límites físicos reales.