Oficinas y Comercio
Oficinas Cuernavaca
oficinas · remodelación · CDMX
La transformación de una casa de 1927 en oficinas contemporáneas, conservando su trazo original y haciendo de la luz el vínculo entre sus tres niveles.

- Proyecto
- Oficinas Cuernavaca
- Tipología
- Oficinas
- Disciplina
- Remodelación, arquitectura e interiorismo
- Arquitectos
- estereotomia · entasis
- Ubicación
- Colonia Condesa, CDMX
- Fotógrafo
- Luis Gordoa
El proyecto
Una casa de 1927 recupera vigencia a través de la luz, la continuidad espacial y un nuevo uso.
El inmueble data de 1927. Su trazo original responde a una planta en "L" que ocupa la esquina del predio y se abre hacia un patio interior, disposición característica de la vivienda urbana de la época. En 1951 fue objeto de una primera remodelación que alteró el lenguaje original de la casa —conservando intacta, sin embargo, su fachada—, lo que produjo un divorcio estilístico entre el exterior histórico y un interior ya transformado. Años más tarde, el Instituto Nacional de Bellas Artes catalogaría esa fachada como patrimonio de la ciudad.
Aquella intervención de 1951 incorporó ventanas al pasillo perimetral en "L" que enlazaba las habitaciones, convirtiendo en interior lo que originalmente era una circulación abierta hacia el patio, y generando con ello una duplicidad de recorridos al interior de la construcción. La propuesta actual retoma y da forma a ese gesto inaugurado en 1951: deja dicho pasillo como el único vaso comunicante alrededor del patio, resolviendo la redundancia circulatoria heredada.
El proyecto de remodelación respetó en todo momento el trazo original de la construcción. Su objetivo fue devolverle vigencia al inmueble mediante un cambio de uso: de vivienda a oficinas, dándole una nueva vida sin renunciar a su memoria constructiva. Bajo esta premisa, se buscó abrir horizontal y verticalmente las áreas, generando una relación mucho más directa entre los distintos espacios y niveles de la construcción —condición esencial para el funcionamiento de un edificio de oficinas—. Esta idea se enfatiza mediante un recorrido de luz que atraviesa verticalmente los tres niveles del inmueble. Un domo circular remata la construcción y capta la luz natural en su punto más alto; desde ahí, la luz desciende y se filtra a través de un cono ubicado en el entrepiso, dentro de la sala de juntas, que la conduce y la concentra antes de dejarla caer hacia la planta baja. El resultado es una luz cenital natural que llega hasta el nivel de acceso, atravesando el edificio de arriba abajo y convirtiendo la iluminación misma en el elemento que vincula los tres pisos en una sola experiencia espacial.
El patio se integra por completo al proyecto interior: la fachada que lo mira hacia adentro se desnuda y se separa del exterior únicamente por una cortina de cristal, disolviendo el límite entre construcción original y espacio de trabajo contemporáneo. La escalera original, ubicada en un extremo del inmueble, se demolió para dar paso a una nueva escalera centralizada que articula el acceso al tercer nivel y facilita la circulación propia de una operación de oficinas. En ese último piso, el volumen nuevo se remete respecto al paño original de la construcción —respetándolo— y solo en un costado la fachada nueva se une parcialmente con la existente, punto donde se conserva el estilo original como testimonio de la memoria del inmueble.
Así, la remodelación no solo resolvió el divorcio de estilos heredado de 1951: le dio al inmueble una nueva vida, transformando una casa de 1927 en un proyecto contemporáneo de oficinas que dialoga, piso a piso, con su propia historia.