Arquitectura e Interiorismo
PH · Antigua
penthouse · remodelación e interiorismo · CDMX
Una intervención de interiorismo en Santa Fe, resuelta con roble, granito negro escobillado y mármol para dar una nueva serenidad a la vida cotidiana.

- Proyecto
- PH · Antigua
- Tipología
- Residencial · Remodelación
- Disciplina
- Arquitectura · interiorismo
- Arquitectos
- estereotomia
- Ubicación
- Santa Fe, CDMX
- Fotógrafo
- Jaime Navarro Soto
El proyecto
Una vivienda entendida como una historia íntima, tallada en roble, granito y mármol.
Hablar sobre nuestras moradas es hablar sobre historias íntimas; el afecto que desarrollamos por estos espacios rebasa su condición de bien inmueble. En Santa Fe —zona regida por una estética que homologa oficinas y vivienda— el complejo residencial Antigua, diseñado por el Arq. Ricardo Legorreta en los noventa, propone una alternativa: áreas verdes, senderos, terracota, ocre, rosa mexicano y azul. Es en ese contexto donde el arquitecto Alejandro de la Vega Zulueta interviene un departamento con un cuidado tan absoluto por el detalle que parece tallado de un solo bloque de roble y granito.
El contraste que define a Antigua —entre lo urbano y lo suburbano, entre la vegetación exterior y los pasillos de muros fucsia— se resuelve al cruzar el umbral del departamento. Un plafón baja la altura del vestíbulo para comprimir el espacio y recibir con calidez, antes de liberar la luminosidad del resto de la vivienda. Ahí, los códigos cambian: colores, texturas y mobiliario evocan la serenidad de una casa nórdica.
Tres materiales gobiernan el interiorismo: mármol en el mobiliario fijo, granito negro escobillado en muros y pisos húmedos, y roble en muebles y suelos. El diseño respeta sus texturas casi crudas —solo el roble del piso aceitado adquiere un tono rojizo por la lejía, sin perder su grano— y utiliza cajillos que marcan distancias amables entre los encuentros de los materiales. La disciplina llega al detalle: en el baño, el despiece de las losetas de piso coincide en tamaño y colocación con el mármol de los muros de la regadera. En las áreas comunes —sala, comedor, cocina— el mobiliario y las piezas de arte, ambos de autoría de la Vega Zulueta, dialogan con la misma precisión: desde la isla de cocina hasta la chaise longue de madera y piel, o las estanterías suspendidas por pernos de acero modulados.
Bajo esta armonía material existe una funcionalidad discreta: muros de granito con manijas ocultas que revelan almacenamiento y tableros eléctricos, un baño de visitas escondido tras un muro de roble, e iluminación con rieles ocultos y micro luminarias iGuzzini sensibles al movimiento. El departamento funciona como un anfitrión silencioso, diseñado para facilitar la vida de quienes lo habitan sin nunca imponerse.